Críticas a los científicos en la epidemia: un tiroteo en los medios

sFuera, fuera, fuera de la torre de marfil, que aún se yergue allí con gran fuerza y ​​sirve de refugio a los eruditos de élite. Antes de la pandemia, este llamado se podría haber escuchado en muchos lugares. Mientras tanto, la marea cambió. Ya sea en entrevistas, programas de entrevistas o redes sociales, los científicos son omnipresentes en público. Explican, categorizan, predicen y sirven de guía a los políticos. La bandera ya no está en la torre de marfil, sino en el faro.

Pero cualquiera que piense que el mundo está bien ahora está equivocado. La solidaridad entre la política y la ciencia es vista muy críticamente. Las declaraciones hechas por académicos no siempre son satisfactorias para el público. Algunos critican que algunas de las tesis son demasiado vagas, se contradicen entre sí o incluso deberían ser abolidas. Se habla de una regla ilegítima por parte de expertos o de un conocimiento que está fuera de su competencia y recomienda acciones sin asumir la responsabilidad por ello.

Separando ciencia y política

¿Cómo se produce este desfase entre la navegación esperada del faro y las velas de humo percibidas? Es la demarcación entre ciencia y política lo que no funciona aquí. El punto culminante principal del triste evento es el indescriptible titular de la edición del 4 de diciembre de 2021 de Bild, «Fabricantes de seguros», porque esta declaración se basa en una comprensión problemática de la relación entre la ciencia y la política. En el sentido político, los académicos no son tomadores de decisiones ni tomadores de decisiones. Sólo los representantes democráticamente legítimos del pueblo tienen las riendas del trabajo en sus propias manos. Establecen objetivos, establecen prioridades, tienen en cuenta el estado de ánimo social, equilibran valores y creencias y también tienen en cuenta el conocimiento científico.

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