Cuando se pierde el control en redes sociales

Decisiones tontas repercutirán siempre en la sociedad

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Ayer pasadas las 7 de la noche estaba en Instagram como era habitual, ahora que me he dedicado un poco más a la fotografía me gusta estar viendo trabajos de otros fotógrafos. Desde hace mucho había escuchado que la mejor forma para ganar seguidores era empezar a seguir fans de cuentas parecidas a la tuya, así que me dije ¿por qué no?

Siempre he dicho que las redes sociales son el punto de encuentro en donde las personas puede expresarse como más le parezca, ya sea de forma artística o con su opinión personal; compartir momentos con amigos o conocidos. Pero algunas veces siento que las personas pierden el rumbo, se descarrilan y derrumban todo el concepto detrás de hacer un producto sano.

Después de seguir a muchas cuentas me dispuse a ver sus historias, me daba curiosidad qué compartían estas personas. La mayoría tomaba fotos a lo que hacían, o liberaban encuestas sobre qué decisión tomar, en medio de tardes soleadas y helados deliciosos me encontré con lo que menos pensé que encontraría.

Según su biografía la cuenta pertenecía a una niña de 14 años, en sus fotos se podía comprobar dicha información. Dentro de su historia daba el aviso de “hace 8 horas” en donde mostraba a su mamá desnuda en el baño, con un texto abajo diciendo “cuando espías a tu mamá bañándose” acompañado de un emoji riendo.

A este punto no sé que me indigna más: el irresponsable control de una pre adolescente al compartir este contenido, acompañado de tomarle a su madre una foto desnuda, o la poca vigilancia que tiene sus padres con lo que hace su hija en internet. No importa cual de las dos sea la razón, siempre llegamos a este mismo escenario.

Dentro de las normas de Instagram se puede abrir una cuenta desde los 13 años de edad, aunque en España no es así y “es necesario que el usuario para usar el servicio sin consentimiento expreso de sus padres o tutores tenga 14 o más años”

Pero el hecho de que las redes sociales sean consideradas el centro de interacción no quiere decir que tienes que liberar tu vida en esencia. Y es el principal problema dentro de nuestra sociedad, el que no hay un control sobre el contenido que se libera. Más allá del hecho de que sea una menor de edad queriendo ganar la atención de “sus seguidores”, no es la primera vez que vemos el desenfreno y poco sentido común que tiene los usuarios dentro de la plataforma.

Creer que porque estamos en la intimidad de nuestro hogar no hay ninguna consecuencia es un típico error, y no es que omita que mi persona como cualquier hagamos este tipo de actos, todos en algún punto lo hemos hecho al menos una vez en redes sociales. Pero en nuestro actualidad se mide la popularidad por la cantidad de seguidores que tengas, por lo que muchos hacen medidas desesperadas para “captar una audiencia”.

Denuncié la historia a la rapidez con que pude ver su contenido, pero hace unos momentos me llegó una notificación diciendo que “no rompía ninguna norma creada por Instagram”. Parece increíble que en una cuenta se publicó contenido sin que un tercero accediera -y estamos hablando de un desnudo- y aún así según Instagram “no se rompe ninguna norma”.

El tocar el tema de desnudos es entrar en conflicto con muchos, esto debido a que es considerado un modo de arte. La cuestión en conflicto es el exponer a un tercero en una red social. Tienes toda la libertad de mostrar alguna forma de desnudez (sin llegar a ser explícito) en tu perfil, pero que al menos sea tu cuerpo o con el consentimiento de la otra persona, no tomar desprevenido a un familiar y compartirlo para que el mundo entero lo vea.

Tal vez sería una buena idea el quitarle el acceso de su cuentas a personas que no cumplen con las normas, sería lo ideal; el que en vez de algoritmos sean personas reales velando por la curación de contenido publicado. Sí, requiere de una gran equipo de recurso humanos y parece no ser la solución más viable. Pero parece ser que si no muchos denuncian un contenido no es tomado en serio. Al final las redes sociales siguen los pasos de la mayoría, así que si el pueblo tiene una moral corrupta o está pervertida, de esta misma forma seguirá las plataformas.

Un claro ejemplo de cómo los usuarios influyen en el contenido mostrado es Periscope. La red de streaming lleva años batallando con los directos NSFW, su problema erradica en la cantidad de bots y usuarios que la utilizan como si de un camshow habláramos, entonces si una transmisión tiene contenido adulto y no se denuncia, no será censurado. Lo peor de todo es que la plataforma tiene una pestaña de “lista” que muestra globalmente las transmisiones, siendo el talón de Aquiles en donde se escabulle contenido no apto para todo público.

Ni siquiera debemos ir más allá, cuando Facebook semanas atrás proponía una solución polémica. Para posibles víctimas de revenge porn podrían subir dichas fotos a la base de datos de la compañía de Mark Zuckerberg y de esta forma, si algún otro usuario subía esta foto se eliminaría automáticamente gracias a un algoritmo.

Creo que las redes sociales se crearon para unificar comunidades, para que la información pudiera ser compartida de forma más rápida. Quienes creyeron algún momento que no tenían voz ni voto puedan sentirse escuchados. No se trata de un estatus social, o de que seas aceptado, se trata de compartir lo que sientes debe ser compartido. El caso de esta pre adolescente me hace reflexionar sobre nuestras acciones y decisiones que tomamos en internet, a la vez que me cuestiono ¿esta es la sociedad en la que estamos destinado a convertirnos?

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