Cuphead: Análisis

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Después de 7 años de espera, uno de los juegos indie más esperando por fin sale a la luz. Cuphead es el logro de años de desarrollo, entregándonos un refrescante juego de plataformas en donde se combina elementos como la animación de los años 30, la jugabilidad de los títulos de plataforma, junto a una dificultad desafiante. Querida por la comunidad gaming y odiada por algunos críticos, Cuphead se ha hecho eco en las últimas semanas ¿será sólo otro título genérico, un juego para pocos o una merecida obra maestra?

Fundada por los hermanos Chad y Jared Moldenhauer, Studio MDHR es la encargada de traernos las aventuras de Cuphead y Mughead, dos tazas humanoides que tras perder una apuesta con el diablo, deberán recolectar las almas de otros deudores para que así perdonen las suyas. En un principio sin dar con la apariencia que conocemos hoy, estos dos hermanos tenía la idea de cómo sería el juego — al menos en la parte jugable —, luego con el éxito de Super Meat Boy  en el 2010 decidieron que sería la hora de crear su propio juego.

Fase de dibujado, parte de los bosquejos de Cuphead.

Pero el desarrollo de este juego no fue color de rosas, sus simultáneos retrasos en un momento fue un peligro, haciendo que los hermanos Moldenhauser hipotecaran sus casa. El sentido de perfección fue el culpable, tanto Chad como Jared quería dar el todo para que quedara perfecto. Un tarea que se tomaron muy a pecho y gracias a ello hoy vemos la verdadera pasión por crear un excelente juego.

Tampoco es glorificar el título a diestra y siniestra, pero un trabajo a esta escala es de admirar. Empezando por el dibujado, buscando parecer lo más posible a la animación de los años 30 se hicieron de manera artesanal, quiere decir que cuadro a cuadro fue creado a mano. En el trabajo final podemos notar el toque vintage junto a un granulado, queriendo brindar la experiencia como si estuviéramos ante un dibujo animado de la época.

Un run and gun que apunta hacia la nostalgia. En una primera experiencia no pude evitar recordar esos grandiosos días jugando Contra o Metal Slug, dos títulos que marcaron la infancia de la mayoría de los millennials hoy día. Aunque, en primera instancia no tienen nada en común en un apartado visual, sí en la manera en cómo se desenvuelve los niveles, bosses o aspecto jugable en términos generales.

A base de ensayo y error

Cuphead es un juego desafiante, uno que nos impone un verdadero reto, prueba de ello está en los jefes. Para completar un nivel en su mayoría hay que haberlo tanteado al menos una vez, haber aprendido qué hace cada enemigo y trucos para al menos no salir tan mal en la tabla de puntuaciones. No soy muy sencillo, pero una idea errónea es que los juegos tengan que ser simples y sencillos para todos.

Los más experimentados saben de qué hablo, aquellas entregas que nos brindaban horas de diversión a la par de secretos y niveles ocultos. Que Cuphead calque la vieja escuela es bueno, porque hace apreciar lo que antes teníamos. Nada de DLC, ediciones especiales o pago por skins, juegos que para tener algo más tenías que completar un nivel o hacer un desafío en concreto.

Hay mucha crítica en este aspecto, titulando el juego a “imposible” o “demasiado difícil”, cuestión que no es así. Cada nivel se ha creado con una orientación diferente, cada boss tiene un diseño de arte y sus poderes se basan el personaje. Por ejemplo, el nivel de la granja podíamos encontrar un enemigo papa que te lanzaba este vegetal, una cebolla que lloraba y una zanahoria que tiraba rayos láser por los ojos. Proponer un desafío es lo que logra Cuphead, hacer que salgamos de nuestra zona de confort y nos pongamos en las pilas para poder completar todos los niveles.

Arte con aspecto jugable pulido

La música es un punto que resalta por mucho en el juego de Studio MDHR. Basándose en el estilo de ritmos como swing, mambo y jazz podemos encontrar en todos los niveles tonalidades pegajosas, divertidas y que transmiten emoción. Kristofer Maddigan hizo un excelente trabajo en la composición instrumental y letra de las canciones. En el vídeo de más arriba podemos ver el proceso de grabación de la canción High Seas Hi-jinx.

Algunos niveles como Threatenin’ Zeppelin cambia completamente de run and gun para ser un shoot’em up, género que fue popular gracias a entregas como Spacerwar! desarrollado en 1961 o Space Invanders que llegó a consolas japonesas en 1978 — por su popularidad se le acuña como creadora del género —. El leve cambio entre estos dos hace la experiencia más divertida, ya que lo repetitivo crea un estela de cansancio a lo largo que dedicamos más horas al juego.

Para encontrar nuevos niveles contamos con un overworld, una especie de mini-mapa que conecta las locaciones haciéndonos recordar juegos como Super Mario World. La duración de los niveles es aceptable para una entrega de este calibre, en promedio unos minutos dependiendo de qué tan bueno eres o si puedes acabarlo a la primera. Los patrones llegan a ser simples, pudiendo recordar que hace cada enemigo en sus fases correspondiente. Hay un factor de aleatoriedad que cambia algunas veces el comportamiento de tus contrincantes, también a medida que pasan los segundos se adaptarán a la forma en cómo estés jugando. En el mapa también encontraremos NPC que nos ofrecerán mejoras a nuestro equipo, compra de items o también nos regalarán monedas.

También tenemos la posibilidad de jugar cooperativamente, contando con los dos personajes: Cuphead y Mughead. En un inicio contaremos con dos dificultades, Simple y Regular, cuando acabemos todo el juego se nos habilitará el modo Expert aumentando considerablemente la dificultad cómo lógico, pero no siendo imposible. En Youtube ya podemos encontrar a jugadores que se pasan el juego en menos de 38 minutos con dificultad Regular, incluso otros más profesionales con estadísticas perfectas pero demorando 10 horas para completarlo.

Como nota personal, para los jugadores en PC un consejo es contar con un control para tener una experiencia plena. Sí, se puede utilizar el teclado para jugar, pero al llegar a niveles en específico se siente un tanto incómodo. No quiere decir que sino tienes uno no podrás disfrutar del título, sino que al tenerlo será más gratificante.

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96%
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Cuphead nos trae de vuelta un género que nos entregó mucha diversión hace más de 20 años. La dinámica junto a su parte visual es un total acierto, siendo refrescante, completamente distinto a títulos del género. Les aconsejamos le den al menos una oportunidad, son horas de diversión, dedicación y perfeccionismo.

  • Diseño
  • Ambientación
  • Música
  • Jugabilidad

Disponible en Xbox One y Windows (Steam, GOG)

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