Iron Fist

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Último integrante de la futura formación The Defenders, llega a nuestras pantallas gracias a Netflix. A diferencia de sus antecesoras pierde la intensidad y no genera sorpresa.

El viernes, con grandes ánimos me dispuse a empezar a ver la historia de Iron Fist, personaje perteneciente a Marvel que acaba de abordar como serie en Netflix. Terminé con frustración, un mal sabor de boca y algo de decepción.

Danny Rand (Finn Jones) sufre un accidente junto a sus padres cuando apenas tenía unos 10 años de edad. Unos monjes en el Himalaya lo ayudan y cuidan hasta que se convierte en el Iron Fist. Regresa luego de quince años a la empresa de su familia para buscar respuestas, pero sólo encuentra problemas. 

Hace unos años iniciaba Daredevil como una propuesta sumamente interesante, una historia más humana en el que podíamos sentirnos conectados. Luego nos entregaron dos personajes más que, con sus ciertas características rescataban algunos puntos similares al diablo de Hell’s Kitchen.

Me es difícil escribir estas líneas, más si tengo sentimientos encontrados con la serie. Sus primeros episodios nos presenta la relación entre la familia Meachum, en vez de explicar con detalle el pasado de Danny.

En cierta manera sentí unas breves influencias con Arrow en la elaboración del concepto narrativo. Un joven de familia adinerada hace un viaje con su pariente, algo sale mal y el único sobreviviente es él. Al cabo de un tiempo regresa para hacer posesión de la compañía, y posteriormente se convierte en un héroe.

A diferencia de Arrow, Iron Fist no logra crearte un vínculo con el héroe al que estas viendo. Sus decisiones, diálogos e historia no le dan la suficiente fuerza como para que sientas una conexión. Quisieron plasmar a un Danny trastornado, sin carácter, que busca encontrar su senda; se equivocaron al hacerlo tan inútil.

En pocas palabras, como personaje principal es poco aprovechado. En algunos episodios te llenas más de ira porque sus decisiones no son las que cualquier espera, debido a la excesiva inocencia que transmite.

Los demás personajes crean mejores sensaciones que el estelar. Tom Pelphrey como Ward Meachum me parece perfecto, en toda la serie se le ve en un cambio constante. De idiota a trastornado, para luego caer en la locura y encontrar su parte humana.

Por otra parte Joy Meachum (Jessica Stroup) al igual que Claire (Rosario Dawson) funcionan como la voz de la verdad. Aunque la primera vive en un mundo más rudo, su tranquilidad y dominio la convierten en esta persona que admiras, pero que a veces no te gusta que hace o dice.

Llegamos a un punto importante: el villano. Harold Mechum (David Wenham) es simplemente nefasto. En su inicio era el secreto, luego parte del embrollo, padre preocupado para terminar siendo el proclamado antagonista. La suma de todo evita que puedas tomar en serio a este tipo, un egoísta manipulador con tan poca originalidad.

Iron Fist no logra ser la serie que necesitábamos, su guión falla al intentar aportar algo significativo al mundo de Marvel en Netflix. Se convierte en sólo una excusa para que pase el tiempo, el «entretenimiento por entretenimiento» que no debía pasar.

56%
Decadente

Aunque no es lo que todos esperamos llega a ser entretenida. Su mayor pecado es el no aportar algo significativo a este universo, siendo sosa y aburrida.

  • Desarrollo de personajes
  • Historia
  • Arte y vestuario
  • Escenas de acción

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