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Death Note

Una adaptación entretenida, pero que no llena las expectativas.

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Hace apenas una semana se daba esteno en la plataforma la película Death Note, adaptación del popular manga japonesa. Adam Wingard es el responsable de la dirección, mismo que viene de efectuar cintas como VHS (2012), película que tuvo muy buena aceptación por parte del público y que da a mostrar el potencial del director estadounidense.

Light Turner (Nat Wolff) es un estudiante de la secundaria que encuentra la Death Note. Luego es visitado por el dios de la muerte Ryuk (Willem Dafoe), quien le dice que si escribe el nombre de una persona, morirá. Junto con su idea de “mejorar el mundo” Light junto a Mia (Margaret Qualley) desencaderán una gran lista de homicidios, hasta que un detective llamado L (Lakeith Stanfield) tratará de detenerlos.

Nos encontramos ante una potencial competidora a la película Dragon Ball Evolution (2009) debido a factores mal efectuados a su realización. Dejemos a un lado la premisa del manga o el anime, olvidemos que existe y vamos a enfocarnos solamente en lo que vemos en pantalla.

La película peca en sus primeros minutos, los personajes sólo están ahí, no sabemos casi nada de ellos, desconocemos sus motivaciones o antecedentes. El ritmo acelerado desubica, no deja que puedas digerir todo a la vez, en los primeros 15 minutos Light tendrá la Death Note y empezará su misión, es lo único que sabes.

Light no convence desde un inicio, sus momentos sin sentido junto con decisión tontas hacen opacar al personaje.

Wolff es el principal problema, su personaje debe denotar cierta superioridad, inteligencia y control. Aún así parece ser sólo un chico que va bien en Física y que gana dinero haciendo la tarea de los demás.

Su principal motivación a “hacer un mundo mejor” y por la cual toma la Death Note es por venganza. Primero por aquel chico que lo golpeó en los primeros minutos, para luego matar al asesino de su madre. De aquí en adelante nos perdemos entre un romance y decisiones poco coherentes.

Dafoe hace un excelente trabajo en la voz de Ryuk, demonio que vigilará de cerca a Light. El método que emplea es magistral, haciendo tonos graves y lentos; sólo con escuchalo te llegas a sentir intimidado. Dafoe junto al trabajo de Stanfield como L es tal vez lo más disfrutable de la cinta, sus movimientos y decisiones son hasta cierto punto creíbles, cayando a toda esta controversia por interpretar al extraño detective.

La fotografía es magistral, colores efectuados por neon simulando cierta onda retro o cyberpunk. Una banda sonora con selecciones extrañas, tratando de emular la onda ochentera. Aún así la película no cumple, y una sola escena al inicio de la cinta hace que todo parezca ridículo.

El añadir un plot twist vagamente decente no hace que pueda llamarse “adaptación original”. Podríamos decir que utilizar personajes que ya conocemos fue su mayor error, pero si dejamos a un lado la historia original seguimos viendo fallas no sólo en el guión, sino también en las actuaciones.

Wingard no pudo con el peso que tenía encima, se esperó más, una historia oscura llena de escenas gore deambulando en decisiones estratégicas, como en un juego de ajedrez. Pero lo único que Light controla es lo visto en la escena final, antes de eso sólo es un chico descuidado y perturbado.

Una lamentable cinta que aún siendo entretenida falla a la hora de crear en el espectador la sensación de intriga. Existe un desbalance entre el romance y la acción, aunado como se elabora la trama pareciera que no estamos viendo Death Note sino cualquier otra película genérica para adolescentes.

44%
Adaptación pobre

Aunque entretenida no cumple con las expectativas. Una falla actoral junto con la poca coherencia a la hora de elaborar la cinta.

  • Desarrollo de personajes
  • Historia
  • Banda Sonora
  • Fotografía
  • Efectos especiales
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